Entradas de] protestantedigital.com

La lírica protestante del XVI

Orellana, el minorita luterano, no fue solo un expositor bíblico, ni un filósofo, ni un novelista, que de todo lo fue con dignidad y ciencia. Sobre todo, fue un gran poeta.

Pérez Reverte, del ‘España se equivocó de Dios’ a ver la Biblia ‘imprescindible’

“Compadezco a quien no tenga una Biblia en casa y la lea de vez en cuando. Sólo la Biblia, releída una y otra vez, bastaría para colmar una vida entera” dice el conocido intelectual.

Pequeñas cosas que tienen un gran valor

Te escribo con el anhelo de cada mañana encuentres una razón por la que sentirte dichosa, feliz.

El Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento

Es maravilloso pensar, que tenemos un Dios que durante tantos siglos ha estado perseverando en busca del ser humano para salvar sus almas y darles una vida mejor. 

A la salvación por el amor

Estamos olvidando, tristemente, que la salvación del individuo y del género humano está en el amor, sólo en el amor.

La asistencia sanitaria de iglesias y grupos de fe ahorra 3 billones de libras anuales al Reino Unido

“No sólo son más baratos, sino que ofrecen un cuidado sanitario completo para todas las personas y, lo más importante, crean comunidad”, dice un estudio sobre el impacto de la iglesia en el cuidado de la salud.

Facultad de Teología A.D. celebró su 50º Aniversario

En estos años, cientos de alumnos se han formado para el ministerio evangélico. El emotivo acto contó con representantes institucionales del Ayuntamiento, la Comunidad y la Subdelegación del Gobierno.

Arqueología, Moisés y el Pentateuco

Históricamente no hay razones por las cuales Génesis y el resto del Pentateuco no puedan venir exactamente de la época de la cual pretenden venir.

La OEA se despoja del lenguaje pro LGTBI en sus conclusiones

Los evangélicos presentes en la consulta consideran “un triunfo” que se retirase un artículo y varias referencias favorables a la ideología de género en los documentos aprobados.

Los evangélicos y la política

Todas las fuerzas culturales, sociales y políticas, tienden a la privatización de la religión. También a que la fuerza de la fe en la vivencia de la espiritualidad cristiana se aprecie lo menos posible.